Diferencias entre tarjeta de crédito y débito: ¿Las conoces bien?

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Seguro que en tu cartera hay una o varias tarjetas de cada tipo, crédito y  débito. Su uso está ya muy normalizado entre la población, pero ¿estás seguro de que sabes cuáles son las diferencias? ¿Tienes claro cuándo usar una u otra?

Cada vez los españoles tenemos más tarjetas en la cartera. Si a principios del 2000 había en circulación casi cuarenta y seis millones (entre débito y crédito), en el primer trimestre de 2018 la cifra ascendió hasta casi los ochenta millones de tarjetas (Fuente: Las redes españolas de tarjetas. Banco de España).

De todas ellas, son las de crédito las que más se han disparado, ya que si a principios de siglo los españoles teníamos dieciséis millones de tarjetas de crédito, en 2018 sobrepasamos los setenta y nueve millones. La progresión es clara: tenemos más tarjetas y las utilizamos, aunque aún nos resistimos a abandonar el dinero en efectivo. Y eso a pesar de que se vaticina desde hace tiempo que los billetes y monedas de nuestros bolsillos tenían los días contados, pero parece que para eso aún habrá que esperar algo más.

Te interesa distinguirlas: esta es la principal diferencia entre tus tarjetas de crédito y débito

Todas son de plástico, de idéntico tamaño, todas llevan nuestro nombre impreso y podemos pagar o sacar dinero del cajero con cualquiera de ellas. ¿Entonces? El quid es que cada una, débito o crédito, representa un producto financiero distinto.

La tarjeta de débito es un medio de pago en sí mismo. La de crédito permite financiar las compras y aplazar los pagos, aceptando ciertas condiciones sobre plazos e intereses.

Pero vamos a detallar un poco más las características de cada tipo.

Tarjeta crédito y débito diferencias

Tarjetas de débito: el día a día

Su uso está muy extendido para realizar todo tipo de pagos, incluso de cuantías muy pequeñas. Se incorporan a gran velocidad a los hábitos de quienes prefieren evitar las “molestias“ de llevar efectivo.

La tarjeta de débito se solicita al banco. Normalmente estará vinculada a una cuenta bancaria corriente y para concederla los requisitos son menores que para una de crédito. Es para mayores de 18 años (salvo productos especiales) si la residencia fiscal es en España.

No obstante, para evitar lo que se llama “exclusión fiscal” a finales de 2017 el gobierno español asumió la directiva comunitaria que pretende facilitar a todos los ciudadanos el acceso al sistema financiero. A partir de ese momento los bancos están obligados (vía Decreto Ley) a facilitar una cuenta corriente y una tarjeta de débito a cualquier usuario que lo solicite, aunque sea para realizar operaciones básicas.

  • Modo de pago directo a cuenta: Cada pago que realices con tu tarjeta de débito, sea en un comercio, en Internet, o retirada de efectivo en cajero, se descuenta de manera directa de tu cuenta corriente o libreta de ahorro. Enseguida lo verás reflejado en tu saldo. Con una tarjeta de débito no podrás gastar más de lo que tienes, solo lo que tengas en la cuenta.
  • Gastos de mantenimiento: Las comisiones por una tarjeta de débito son, de entrada, más bajas que las tarjetas de crédito. Incluso hay bancos que te la ofrecen totalmente libre de comisiones de mantenimiento.
  • Amplia aceptación: Hoy por hoy es raro el establecimiento que no permite abonar una compra o un servicio con tarjeta. Su uso tanto en España como en el mundo está prácticamente normalizado. Con ellas se puede sacar dinero de cualquier cajero, solo tienes que tener cuidado con las comisiones. Infórmate en tu banco.
  • Validez: Suelen tener una vigencia plurianual, dependiendo de las condiciones que ponga el banco. Lo habitual es que antes de la fecha de vencimiento la entidad automáticamente te haga llegar un plástico nuevo.


Tarjetas de crédito: compra hoy, paga después

Si no tienes fondos disponibles en el momento en que los necesitas, o no los suficientes, o sí los tienes pero no quieres destinarlos a una compra… Lo que necesitas es usar tu tarjeta de crédito.

La tarjeta de crédito la emite tu banco o entidad financiera, previa solicitud del titular. Es habitual que para concedértela el banco pida ciertos requisitos, que pueden variar según la entidad pero que tienen siempre el mismo fin: calibrar el riesgo de tu perfil como cliente. Al fin y al cabo, lo que van a hacer es abrirte una línea de crédito y querrán establecer límites.

Modo de pago: aplazado

La ventaja más interesante de la tarjeta de crédito es que te permite financiar las compras, es decir, dividir los pagos en plazos para poder hacer hoy la compra que necesitas, sin esperar a tener en tu cuenta la totalidad del dinero.

El banco adelanta el dinero y deberás establecer con tu entidad la manera de devolverlo. Lo normal es que te ofrezcan varias opciones y así puedes elegir la más cómoda:

  • Abona todo al final de mes: Simplemente señala qué día quieres que se te haga el cargo, dentro del mes siguiente al de la compra. En este caso no se te aplicarán intereses
  • Aplaza los pagos: Tienes que establecer con tu entidad cuánto quieres pagar cada mes. Has de ser consciente de los intereses, que estarán especificados en el contrato de tu tarjeta de crédito.

Mantenimiento y comisiones

Generalizando, diremos que los gastos son más altos que los de una tarjeta de débito. Las retiradas de dinero en cajero automático tienen comisiones que debes conocer previamente consultando con tu entidad.

Por otra parte, dedica un rato a conocer qué otras comisiones pueden aplicarte, según el tipo de tarjeta que tengas: hay comisiones por emisión, por renovación, por mantenimiento, por descubiertos, por cancelación anticipada de los pagos, por transferir fondos de una tarjeta a otra…

Conocer tus condiciones de contrato es la única manera de evitarte sustos por usar tu tarjeta de crédito.

Úsala con sentido común

El buen uso de la tarjeta de crédito se basa en controlar los gastos que hacemos con ella y no perder de vista los intereses que nos va a generar. Este producto puede resultar muy útil si, como todo, se utiliza cuando es necesaria y sin cometer excesos.

Define tus necesidades

Un mismo banco puede tener varios tipos de tarjeta de crédito con condiciones distintas. Las hay con mayor límite de crédito, con más flexibilidad para aplazar los pagos… Cuantas más prestaciones, más garantías te va a pedir la entidad, y posiblemente tengas que pagar comisiones más altas. Por eso, sé realista con tus necesidades y no vayas más allá de lo que realmente te va a ser útil.

Entérate de los extras

Es habitual que la contratación de una tarjeta de crédito traiga aparejadas algunas prestaciones, como seguros o programas de fidelización por puntos. Son ventajas que pueden resultar interesantes. No dejes de preguntar por ellas.

Con estas indicaciones sabrás distinguir perfectamente cuándo te conviene usar una u otra, no obstante, estamos encantados de resolver cualquier duda que pueda surgirte. ¡Domina las diferencias entre tus tarjetas de crédito y débito!